Año 2062 D.C. (Después de Cristo) / Año 7938 A.A. (Antes del Apocalipsis)

jueves, 26 de julio de 2012

Día 4. El barril de Brent


El barril de Brent… no es de cerveza.

La prueba de que todo va sobre ruedas es que el precio del petróleo baja a mínimos históricos: ¡Hurra! A ver, tampoco nos volvamos locos. Una nueva ley implantada por el actual gobierno que nos ilumina y nos dirige, decretó que se considera ‘histórico’ todo aquello que es más antiguo de una semana. Según ese decreto, por tanto, mínimo histórico del petróleo (hace ocho días estaba más barato, pero de eso, tal y como hemos quedado, es arcaico, y por ende despreciable).

Todo hay que decir que casi no se usa el combustible fósil en nuestra época actual. Todo es eléctrico. Y lo que no es eléctrico, funciona por wi-fi. Los coches, algunos son eléctricos, y otros se mueven por wi-fi. Se distinguen unos de otros porque unos llevan el cable colgando y otros una antena enorme para recoger la señal amplificada. Los ricachones llevan los eléctricos. Obviamente la gente de alto poder adquisitivo son los únicos que se pueden permitir consumir vatios a diestro y siniestro. Los pobretones llevamos (y me incluyo) los wi-fi. Somos los que nos quedamos tirados en los túneles por falta de cobertura o los que tenemos que reiniciar el sistema porque el vecino nos ha hackeado el router y se está bajando pelis a nuestra costa.
  
Los vehículos de servicios públicos suelen llevar un auto híbrido. Esto no tiene por qué significar una ventaja en algunos casos. La policía, por ejemplo, no tiene dinero para cargar las baterías y la conexión wi-fi es penosa. Por eso son efectivos, pero en trayectos cortos. Si eres un ladrón y alcanzas la autopista de Zaragoza, adiós muy buenas a la bofia. Los autobuses de línea, aún más precarios, suelen obligar a empujar a los usuarios para arrancar. Por suerte, los servicios de primera necesidad, como las ambulancias, no se han visto afectados en este aspecto. Sin embargo, los conductores cogen varias enfermedades laborales por amigdalitis al mes, ya que la sirena suele funcionar con la voz humana, para ahorrar gastos. ‘Nino-nino-nino’ a “grito pelao”. A la que has hecho un par de intervenciones en el día, “baja” al canto.

Ya puede descender el precio barril de Brent ese, ¡qué más da! Si casi nadie lo usa. El oro negro se ha convertido en el potingue nulo. Si hoy se hundiera un barco en una costa gallega, no habría chapapote, como mucho, peces con internet: ¡SE ACABÓ LA SISCRÍ!

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