Año 2062 D.C. (Después de Cristo) / Año 7938 A.A. (Antes del Apocalipsis)

martes, 24 de julio de 2012

Día 2. Los brotes verdes.


Estamos tan agustito. 

Las cosas mejoran poco a poco. Por fin brotes verdes, pero de los de verdad, no de los que veía un político de principios de siglo de cuyo nombre no quiero acordarme. La segunda norma de oro implantada por el actual gobierno es que hay que repetir eso hasta la saciedad. Se ve que a base de repetirlo mucho, se cumplen los deseos. Por eso yo no paro de decir que me ha tocado la lotería. Es mentira, pero por la misma regla de tres, en cuatro días seré millonario. De momento lo único que he conseguido es que se lo crean otros, que no está mal, pero es que ya han intentado atracarme cinco veces este mes. Incluso alguna violación, pero eso ya era vicio.

Que algo está cambiando parece evidente. Antes los políticos inauguraban aeropuertos fantasma que habían construido gestionando equivocadamente el dinero de sus conciudadanos, presuntamente. Ahora, pasado el ecuador del siglo XXI, sin embargo, inauguran bases espaciales fantasma. Pero no han malgastado ni un billete de los contribuyentes. Directamente usan la visa oro de las arcas del estado. Técnicamente, no usan billetes. Toma del frasco Carrasco. Técnicamente, nosotros no haremos una revolución, pero pasaremos por la guillotina a todos los chupatintas esos, supuestamente también.

La gente está harta. Incluso el otro día vi a una persona por la calle que se atrevió a alzarle la voz a un policía. Vale, de acuerdo que era porque el agente llevaba puestos unos cascos de control mental. Los cascos de control mental se ve que son la repera. Te ponen unos, y ya no eres capaz de pensar por ti mismo. Sólo recibes órdenes. Los zombis de Walking Dead se ve que tenían más autonomía que esta gente. Bueno, lo que decía, que el ciudadano ya empieza a estar hasta el gorro de todo, y se encara con los representantes de la ley… ¿Qué será lo siguiente? Se me ocurren un par de acciones revolucionarias, pero prefiero no comentarlas. Yo no quiero que me pongan unos cascos de control mental de esos.

Total, que estamos bien y no nos podemos quejar. Literalmente. Los que estén mal, pronto estarán bien, ya sea por los brotes verdes o porque les acabarán implantando un casco de control mental: ¡SE ACABÓ LA SISCRÍ!

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